Indianopedia

Grupo Cooperativo de las Indias

Conferencias sobre democracia económica

De Indianopedia

En la UAM el 24/4/10 frente al cartel de la conferencia
En mayo de 2010 los indianos comenzamos a dar una serie de conferencias sobre Democracia económica y Cooperativismo en universidades presentando el mundo cooperativo y la filé como alternativas al mercado de trabajo en sociedades por acciones.

Contenido

Cooperativas y Democracia económica: Qué son, cómo funcionan y por qué te haría más feliz trabajar en una que en un banco

¿Por qué la democracia económica es una alternativa para vuestra carrera profesional?

Muchos de vosotros estáis en último año. Las empresas intentarán "reclutaros" con el argumento del dinero (en principio poco), la "promoción" (perspectiva de más dinero futuro) y harán más dulce el reduccionismo que eso supone sobre un discurso RSC o medioambiental que a las finales no da forma al modelo de negocio ni a la organización interna. Las empresas piensan que vuestro principal motor, vuestro principal incentivo, es y ha de ser ganar dinero.

Lo curioso es que la competencia por el talento entre el mundo democrático-cooperativo y las empresas en las que la trabajo y capital están separados, no se da realmente por las retribuciones. De hecho para la gran mayoría, en la mayor parte de los casos hay mejores retribuciones en el mundo cooperativo que en la empresa capitalista.

Pero si redujéramos la competencia por vosotros a los términos que ellos manejan (mayor o menor salario) estaríamos perdiendo lo fundamental. Nosotros os hablaremos de otro modelo de empresa y otro modelo de carrera profesional donde el valor que percibiréis va mucho más allá del salario. Para nosotros ese lado es lo realmente importante una vez los ingresos personales aseguran una vida cómoda.

De lo que hemos venido a hablaros es de un modo de trabajo y vida donde no existe la depresión del domingo y donde no estás deseando que llegue el fin de semana para salir de la empresa. Donde es exótico fichar al entrar al trabajo y donde vuestra carrera no dependerá de pisar a los demás.

Queremos poner el acento y fijar vuestra mirada en el modo de organización de las empresas. Eso que hace que trabajar sea un suplicio o algo gratificante, que la relación entre los compañeros esté basada en la competencia o en la confianza y la relación con el medio se enfoque como un juego de suma cero o como una simbiosis.

Nosotros pensamos que nadie debería trabajar en una empresa cuyo modelo organizativo y de negocio no se cree. Simplemente le hará daño a su propia alma.

Los principios cooperativos

Desde 1844 el movimiento cooperativo se ha definido sobre seis principos, que adaptados según las épocas, se han mantenido fundamentalmente estables. La última versión de la Alianza Cooperativa Internacional en 1999 los enumera así:

  • Adhesión voluntaria y abierta: la cooperativa no se "hereda" como el capital ni puede convertirse en la "patrona" de un montón de asalariados privados de derechos democráticos.
  • Control democrático: la cooperativa se gestiona democráticamente, las instituciones y el modo en que se articula varía según el entorno cultural pero sobre todo según el tamaño de la cooperativa. El principio asambleario y democrático es irrenunciable.
  • Devolución limitada a la equidad: En una cooperativa el capital está sometido al trabajo, el excedente se reparte en función del trabajo aportado, no del capital (además, normalmente la aportación a la sociedad es igual para todos).
  • Los superávits pertenecen a los miembros: Obviamente el excedente se reparte entre reservas, acción social y los propios cooperativistas. Y hay que decir que incluso en las grandes cooperativas industriales las diferencias "salariales" son muchísimo menores que en una empresa capitalista. Mientras los directivos de banca cobran del orden de 550 veces lo que el empleado de rango menor, el directivo mejor retribuido del grupo Mondragón cobra 12 veces lo que el trabajador con salario más bajo, salarios que por otro lado es más de dos veces mayor que el de convenio.
  • Educación para los miembros y el público en los principios cooperativos. Las cooperativas invierten entre un 5 y un 30% de su excedente en generar valor para la comunidad mediante formación, apoyo a otras cooperativas, proyectos medioambientales, financiación de cooperativas escolares e incluso universitarias, etc...
  • Cooperación entre cooperativas: la llamada "intercooperación" es la clave del ecosistema cooperativo. En los grandes grupos cooperativos como Mondragón ha dado lugar a verdaderos sistemas alternativos de Seguridad Social, educación, etc. además de sistemas integrados y competitivos globalmente de comercialización e I+D. Las cooperativas son por lo general "pequeñas empresas" pero la intercooperación permite generar escala.

Las diferencias entre una cooperativa y una sociedad por acciones

La diferencia básica entre una cooperativa y una sociedad por acciones está en la propiedad. La propiedad es la que condiciona la forma de organización, gestión y el propio espíritu de cualquier empresa.

Una cooperativa de trabajo asociado parte del precepto de que los trabajadores son los únicos socios de la empresa y cada uno participa de los órganos de decisión de la cooperativa.

No son los señores accionistas quienes deciden el rumbo de la empresa. No hay una capa de managers al servicio del "valor del accionista", gestionando el día a día a partir de unos "recursos escasos" entre los que estarían las propias personas que sacan el trabajo adelante.

En la cooperativa todos somos socios, todos somos potencialmente gestores y el valor a maximizar no es el de las acciones, sino el que gracias a nuestro trabajo favorece en primer lugar a nuestro bienestar y en segundo a la comunidad de la que formamos parte.

Incluso en las grandes cooperativas industriales exportadoras donde los directivos han de tener habilidades que requieren formación específica (no como la que recibís aquí, que es formación genérica) como el conocimiento de mercados muy concretos, los trabajadores tienen un conocimiento de la gestión cotidiana que es raro encontrar incluso entre los accionistas de empresas familiares. Y los directivos nacen generalmente, si no de la plantilla si de su entorno directo. No hay diferencias de clase en la plantilla ni modos jerárquicos al modo de las grandes empresas por acciones. Realmente se siente una comunicación, un control de abajo a arriba y un propósito común constantemente discutido.

La razón es la igualdad en la propiedad que es la que permite una estructura horizontal. En el caso de las cooperativas industriale estaríamos contemplando básicamente dos escalones, trabajadores y gestores, que sin embargo no son una constante en el cooperativismo.

En ámbitos donde los niveles de formación de los cooperativistas es bastante homogéneo, como la enseñanza o la prestación de servicios tecnológicos encontramos modelos rotatorios donde la dirección es asumida por turno por cada uno de los socios trabajadores.

Estamos evitando el clásico problema principal-agente, el eterno conflicto de intereses entre gestores y propietarios... y la consideración de las personas como meros "recursos humanos".

¿Cómo funciona esto en las Indias? En nuestro modelo cooperativo, seguimos el lema todos trabajadores, todos gestores que encaja con la cultura del pluriespecialista. Esto quiere decir que cada uno de nosotros debe estar capacitado para asumir las múltiples tareas que se dan día a día en las Indias, y esto incluye además, hacerse cargo de la dirección por un periodo máximo de cuatro a seis años. El pluriespecialismo nos compromete con el aprendizaje permanente al que hacíamos referencia en las bases del cooperativismo y nos permite iniciar una carrera profesional que no tiene una única meta establecida desde su comienzo. Probablemente nunca llegaremos a explicar nuestra profesión en una palabra, pero seremos capaces de abordar un amplio abanico de disciplinas, que en nuestro caso pueden ir desde organizar un evento a desarrollar un plan integral de empleo o la estrategia de internacionalización de una empresa.

Aprovechando que estamos en una Facultad de Económicas, merece la pena detenerse un poco sobre esto. No sé si sabíais que en Europa la productividad de las cooperativas es más alta que la del resto de la industria.

Habéis estudiado todos el modelo del equilibrio general de Arrow y seguramente lo habréis estudiado con la cantinela del "en ausencia de costes de transacción". Bueno, esa cantinela no es menor porque una buena parte de los costes de transacción son costes de agencia, así que el resultado del modelo de equilibrio general podría enunciarse también como mientras haya división entre socios y gestores, el mercado nunca conseguirá asignaciones eficientes aunque eliminemos los costes de información entre compradores y vendedores.

La idea fuerte que os querríamos dejar es que la igualdad y la democracia de las cooperativas es lo que les hace más eficientes. Ser más democráticos y más igualitarios no tiene coste económico, al revés. Nos hace más fuertes. Por eso esta crisis ha visto un incremento y no un descenso del empleo cooperativo a pesar de que el mercado ha estado congelado durante meses mientras las cifras de paro subían escandalosamente. Por eso somos nosotros los que estamos aquí hoy y no el Banco de Santander o el Corte Inglés.

Y es lo mismo que nos hace más eficientes que las empresas capitalistas lo que nos hace tener más impacto social que las ONGs. Si en la sociedad por acciones prima por encima de todo el beneficio para el inversor, la lógica de las cooperativas pone por delante a las personas.

El excendente cooperativo está distribuido en varias bolsas: el fondo de reserva obligatorio, fondo de reserva voluntario y fondo formación y promoción del cooperativismo. El fondo de formación y promoción del cooperativismo vendría a ser la RSC de la cooperativa. Es un dinero que anualmente y a decisión de la asamblea se dedica a proyectos que puede ir a apoyar económicamente a otras cooperativas, fundar nuevas o programar actividades en áreas concretas de beneficio social asociadas al cooperativismo, desde el medioambiente a la creación de sistemas asistenciales o proyectos de desarrollo pagados con nuestro excedente.

Pero lo importante aquí es que no es la dirección estratégica de la empresa la que lo decide, sino los propios socios trabajadores. Y aquí el interés de las personas está por encima de las estrategias o favores corporativos.

Recientemente, a raíz de la crisis económica hemos visto diferentes reacciones en el mundo de las empresas. Muchos esperábamos que la crisis significara además una crisis de valores y arrastrara a buena parte de los directivos al hacerse patente el fracaso de su modelo. Sin embargo, la mayor parte de ellos ahí está, mantienen sus puestos, y sus estrategias se han focalizado en reducciones de plantilla y empobrecimiento de las condiciones laborales.

En contrapunto, el mundo cooperativista, ha optado por reducir el beneficio económico, reducir jornadas laborales, acomodar éstas a las necesidades de producción y reducir salarios para evitar despidos. Han primado las personas frente a las corporaciones, porque cada uno de ellos es la corporación en sí misma. Por esto mismo grandes lobbies europeos presionan por una reforma legal que aumente los impuestos cooperativos. Los dinosaurios empresariales acusan al modelo cooperativo de hacer competencia desleal al poder jugar con mecanismos que no son tan evidentes ni tan fáciles en su modelo.

La idea que os querríamos dejar es que el modo en que funcionamos en las cooperativas, democrática e igualitariamente, es lo que nos hace tener un impacto social positivo en la sociedad al tiempo que somos más resilientes y resistentes a las crisis y mas eficientes ante el mercado

Breve historia y geografía del cooperativismo

Los medios muchas veces nos pintan el cooperativismo como algo "de pobres", igual que hacen con el software libre. En realidad la diferencia fundamental es que el cooperativismo, igual que el software libre en relación con el privativo, no excluye a nadie y los resultados globales distan mucho del impacto de las ONGs para el desarrollo. Las cooperativas, precisamente porque empoderan a las personas y las incluyen en el mercado en pie de igualdad, con independencia de su origen social y geográfico, generan mucha más riqueza, bienestar y cohesión social que todas las ONGs del mundo.

Las cooperativas dan trabajo a más de 100 millones de personas. Si juntáramos la producción de las 300 mayores coops del mundo el resultado sería un PIB equivalente al español (la décima economía del mundo)[1].

Las cooperativas surgen en Europa ligadas a la evolución de las economías comunales agrarias y pescadoras en las penínsulas ibérica e itálica a finales del siglo XVII y a las primeras concentraciones obreras en las Islas Británicas en la segunda mitad del siglo XVIII[2]. En estos 300 años hemos tenido una verdadera Historia Económica paralela a la que os enseñan en la carrera.

En los últimos cien años las corrientes cooperativas y sus experiencias no han podido ser más diversas. Desde el modelo socialista y sionista del kibbutz[3] al padre Arizmendiarrieta y la experiencia de Mondragón[4], desde las repúblicas libertarias de antes de la guerra en Cataluña a las experiencias belgas de producción integrada[5] pasando por las grandes federaciones nacionales francesas inspiradas por Charles Guide[6]; el cooperativismo ha interactuado con todas las grandes corrientes ideológicas del siglo XX y ha tomado de todas ellas. Como resultado no hay un modelo cooperativo, sino muchos. (En la fase de coloquio si queréis podemos entrar en los elementos diferenciadores de unos y otros)

La Democracia económica es todavía un mundo en el que hay mucho que explorar y construir pero que tiene ya un acerbo de experiencias, un capital de conocimiento y un saber propio suficiente como para resultar algo más que una alternativa en el sentido que ofrecen las alternativas políticas. A día de hoy el cooperativismo no es un proyecto, sino una realidad alternativa siempre en construcción.

Dos modelos actuales de cooperativismo

MCC: el gran cooperativismo industrial y la realidad de una sociedad cooperativa

En 1941, Jose María Arizmendiarrieta, un sacerdote de 26 años que había participado en la Guerra Civil junto a las tropas republicanas vascas y había sido condenado posteriormente a muerte por los vencedores, es enviado a Mondragón. Había pedido continuar estudios en Bélgica (sede del principal movimiento cooperativo de la época) y los vecinos habían pedido al obispo que se lo concedieran porque no se le entendía nada y hablaba en tono monótono. El obispo sin embargo pensó que podría encontrar soluciones al desarrollo económico del pueblo. Y acertó.

Arizmendarrieta no paró hasta que en 1943 creó la Escuela Politécnica, abierta tanto a hombres como a mujeres y orientada a su integración en la producción industrial. El lema:

socializando el saber se democratiza verdaderamente el poder

La Escuela Politécnica era el primer paso. En 1956, se coloca la primera piedra de Ulgol, que pocos año más tarde se convertiría en Talleres Ulgol y posteriormente en Fagor Electrónica. Estaba naciendo la experiencia cooperativa de mayor alcance del siglo XX.

Construir el cooperativismo no es ir en contra del capitalismo, sino que cuando el sistema capitalista no es útil, el cooperativismo debe superarlo y con esta finalidad debe asimilar sus métodos y dinamismo

Además el proyecto tuvo que hacer frente a las trabas impuestas por el gobierno de la época a presión de "los industriales". En 1958, una orden ministerial del Ministerio de Trabajo excluía a los socios cooperativistas del Sistema General de la Seguridad Social. Mondragón reacciona y crea Lagun-Aro, entidad de previsión volutaria. Pero éste no sería el único problema que tendrían que enfrentar. El crecimiento industrial llevaba parejo una fuerte necesidad de financiación, en un momento en que la banca española prácticamente brillaba por su ausencia. Siguen el mismo procedimiento, crear una propia, la Caja Laboral.

La particularidad de Caja Laboral Popular respecto a las cooperativas de base reside en la composición mixta de sus órganos sociales, donde participan tanto los socios trabajadores como los representantes de las cooperativas asociadas.

Sin estar en la hoja de ruta inicial, el movimiento cooperativo de Mondragón comenzaba así a dar soluciones a sus miembros con independencia del Estado.

Tenemos que pensar en desarrollar una serie de instituciones que sirvan de cobertura a nuestros propósitos y planes cooperativos: instituciones consecuentes con nuestra visión social y económica. El movimiento cooperativo será un fenómeno pasajero en tanto no se proyecte y se desarrolle en el conjunto de la sociedad con el consiguiente enraizamiento en la educación y en las relaciones sociales y económicas

En 1963 teorizan sobre democracia y cooperativismo:

Una de las reglas de juego del movimiento cooperativo es la Democracia. La Democracia la debemos concebir como método y procedimiento para conjugar los intereses de cada uno con los del conjunto...

En 1964 las cooperativas de Mondragón comienzan su apertura a los mercados internacionales, la escuela politécnica es reconocida como Escuela de Ingeniería Técnica. Comienzan las bases para la creación de Eroski, la primera cooperativa integrada (aunando socios trabajadores y socios consumidores) de Mondragón.

Al tiempo que crece su actividad industrial ampliando su presencia en el mercado español, su entidad financiera se expande y la Escuela Politécnica aumenta el número de alumnos y disciplinas. Fagor se consolida como una de las marcas líder en el mercados español, europeo e internacional, Irizar pasa a ser una de las principales fabricantes de autobuses, Eroski comienza la apertura de agencias de viaje y de la Universidad nace Ikerlan, laboratorio de investigación focalizado hoy en día en nanotecnología.

En los años 90 las cooperativas adoptan la forma de Corporación Cooperativa, fortaleciendo su funcionamiento como grupo. La idea de formar un grupo cooperativo fue verdaderamente revolucionaria, tanto en el contenido -generando mayor impacto social y de mercado- como sobre todo el la forma, basada en la democracia interna y el apoyo mutuo, no en participaciones de capital.

A día de hoy el Grupo Mondragón es el principal grupo industrial del País Vasco, factura cerca de 20.000 millones de euros y está formado por más de 90.000 socios en cooperativas del ámbito de las finanzas, industria, distribución, formación e investigación. Si bien concentrada en el País Vasco cuenta con delegaciones en Chile, Brasil, México, Rusia, China, India, Vietnam y EEUU.

El modelo indiano: la filé y la hermosura de lo pequeño

Filé es el nombre que recibe una comunidad transnacional que se dota de una economía o un tejido empresarial y comercial propio para asegurar su autonomía. Las dos palabras clave son: comunidad y transnacional.

A diferencia de las empresas por acciones nosotros tenemos claro que somos una comunidad, es decir, que el bienestar, la libertad y las necesidades de las personas que integramos las Indias están por delante de la lógica pura del salario y el beneficio.

Si pasas días estudiando algo que has descubierto y te interesa -sea un programa de software libre o un estudio de antropología- a todo el mundo le parecerá bien... ya veremos si puede traducirse en algo comercializable o útil para la evolución de nuestras formas de trabajo. Si tu vida cambia porque tienes un hijo, trabajarás menos horas y cobrarás más. Si a tus padres se les cae el tejado o se quedan en paro puedes cobrar más para poder ayudarles. Si un proyecto se plantea más allá de tus valores éticos, lo rechazaremos o si los demás pensamos que estás equivocado, cuando menos te aseguraremos que no tendrás que colaborar en él, nada de horarios absurdos y rígidos, nada de gritos y relaciones autoritarias... Cosas sencillas y cotidianas... y sin embargo "fuera de lugar" en una empresa tradicional.

Al igual que Mondragón, nosotros buscamos generar el máximo valor para nuestro entorno... la diferencia con Mondragón es que nuestro entorno, nuestro perfil y nuestra lógica de trabajo es transnacional. Tengas el pasaporte que tengas la filé debe asegurarte el mismo bienestar y las mismas oportunidades formativas y de desarrollo personal.

Otra diferencia es que hemos elegido ponerle un límite a nuestro crecimiento: nunca seremos mucho más de ochenta personas. A partir de ahí nuestra apuesta es la intercooperación. Hay varias razones para ello. La más obvia es que ser pequeño tiene grandes ventajas, tanto para nuestros clientes como para nosotros y nuestra forma de entender el trabajo... y pensamos aprovecharlas. Pero hay razones de fondo que tienen que ver con la topología de redes y hasta con la Neurología: el tamaño máximo de una red distribuida funcional, es decir, de una organización horizontal, está entre los 80 y las 150 personas.

Otro elemento particular de las Indias es el pluriespecialismo. La idea es que lo que nos hace realmente productivos, lo que libera la productividad y al mismo tiempo hace que el trabajo no sea ese dolor que es para la mayoría, es vivir con la lógica de la ética hacker: en la ética hacker el dinero es un medio, no un objetivo ni un agobio, el trabajo pasa a tener valor en si mismo (porque aprendemos y nos empodera) y el tiempo dedicado a trabajar se confunde con la vida misma, acabándose esa dicotomía entre trabajo y tiempo libre. En el trabajo haces lo que quieres hacer, lo mismo que harías si no tuvieras que trabajar porque vivieras a gastos pagados... y, lógicamente, una serie de tareas que en si mismas no son maravillosas (desde fregar los platos a hacer un plan de negocio) que sirven para mantener el sistema en pié y poder seguir viviendo así.

Parafraseando a un personaje de Bruce Sterling, podríamos decir que

no tenemos puestos de trabajo, sólo cosas que hacer y personas que las hacen

y para eso la organización del tiempo y los proyectos tiene que dar juego. Por eso lo que las Indias ofrece es en realidad una carrera, un proceso que dura entre 5 y 7 años que combina trabajo y discusión con, a partir de cierto momento experiencia de emprendizaje y gestión cooperativa.

Pero de éso podemos hablar mejor en el diálogo

Ver también: Trabajar en las Indias
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Conclusiones

  • La Democracia económica y el cooperativismo ofrecen una carrera profesional diferente, bajo otra lógica de desarrollo personal y trabajo.
  • El cooperativismo no es un sector asistencial, sino una realidad alternativa a las empresas capitalistas, que da empleo a 100 millones de personas en el mundo y que está sólidamente instalado en todos los sectores, desde las finanzas a la enseñanza pasando por la tecnología.
  • La democracia en la empresa no es un coste, sino el origen de la fortaleza ante la crisis de las cooperativas y de su impacto social. Fortaleza mucho mayor que las empresas por acciones e impacto social mayor que las ONGs.
  • Los distintos modelos cooperativos ponen siempre el acento en la formación y el empoderamiento personal de los cooperativistas y el entorno.
  • Hay modelos de lógica industrial como Mondragón, donde la experiencia profesional se parece logicamente más a la del conjunto de la industria, otros más comunitaristas, centrados en servicios avanzados (de software a consultoría especializada) como las Indias, que diseñan carreras profesionales basadas en el pluriespecialismo... pero en cualquier caso de lo que estamos seguros es de que trabajar en una cooperativa os pondría más fácil ser felices que hacerlo en un banco.
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