Indianopedia

Grupo Cooperativo de las Indias

Decrecionismo

De Indianopedia

Teoría cada vez más implantada en el entorno ecologista que defiende la necesidad de decrecer económicamente puesto que el desarrollo estaría destruyendo de forma definitiva los recursos naturales del planeta.

Radicalmente antiglobalista postula no esperar al desastre y adoptar ya modos de vida y políticas tendentes al decrecimiento económico y el localismo radical

Ver también: 10 consejos decrecionistas para entrar en "resistencia"
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Contenido

Orígenes y referencias

El decrecionismo tiene su origen en el Ecologísmo profundo y otras corrientes new agers de raíz eugenista y depopulacionista, se ha expandido utilizando el discurso sobre el fin del petróleo (peak oil) y enraizado con las corrientes antiglobilización europeas. Es previsible que llegue a ser hegemónico en el mundo ecologista y antiglobalización en el curso de la próxima década.

ASPO

ASPO es la organización internacional de propangandistas del Peak Oil a la que pertenece como brazo español AEREN~ Crisis Energética.

El peak oil o pico de Hubbert es una proyección originalmente hecha por el geólogo M. King Hubbert en 1956 que predecía que entre 1965 y 1970, la producción de crudo de EEUU alcanzaría su pico, es decir, que la oferta de petroleo caería bruscamente en relación a la demanda. En su momento no gozó de mucho crédito ni por parte de la comunidad científica ni por parte de las empresas petroleras.

En 2000 esta teoría reaparece de la mano de Colin J. Campbell con la formación de ASPO como lista de correo del entorno de seguidores de su famoso artículo de dos años atrás: El fin del petróleo barato.

En él auguraba el peak oil. Aunque el artículo había abierto un debate bastante amplio, Campbell no contó ni mucho menos con un apoyo unánime, sino más bien al contrario. Bajo la crítica, recuerda la Wikipedia, el grupo de Campbell evolucionó en su discurso sobre el cenit del petróleo pronosticando una y otra vez distintas fechas que posteriormente eran corregidas:

They point to the date of the coming peak, which was initially projected to occur by the year 1997, but the date was pushed back to 2000, then 2010, moved up to 2007 (in 2004) and later (2005) back to 2010. However, Campbell and his supporters insist that when the peak occurs is not as important as the realization that the peak is coming.

Cosa que sin embargo importa, porque prácticamente todos los escenarios menos el de Campbell/ASPO/AEREN implican unos plazos que no convertirían el cénit del petróleo en una catástrofe.</p>

ASPO se constituyó como asociación formal en Uppsala en 2002 en unas jornadas impulsadas por… el propio Colin J. Campbell.

Hoy ASPO se articula en torno ak llamado Protocolo de Uppsala/Rimini. Este protocolo fue redactado y firmado por un profesor y dos alumnos de la Universidad de Uppsala, impulsados por un profesor visitante: el propio Colin J. Campbell. Firmaban con el nombre de Uppsala Hydrocarbon Depletion Group, en colaboración con ASPO.


El link New Age

El principal propagandista del protocolo de Rimini es Richard Heinberg, que no es un científico ni un geólogo, sino periodista, teórico de la espiritualidad New Age y hoy líder del Postcarbon Institute.

Heinberg defiendía ya antes de unirse a los peak-oilers en multitud de artículos y unos cuantos libros que la civilización, la separación de nuestra verdadera Edad de Oro neolítica, fue el verdadero pecado original. Comparte con Blavatsky la idea de una religión originaria común y piensa que la pérdida de nuestra propia naturaleza debida a la civilización puede desandarse al menos en gran parte, tanto espiritual como económica y socialmente. El primitivismo de Heinberg dibuja, como horizonte, una sociedad New Age completamente desindustrializada a la que se habría de llegar mediante una toma de consciencia masiva o mediante una catástrofe que nos obligara a reconciliarnos con mamá Naturaleza y por tanto con nosotros mismos.

No es de extrañar que Heinberg abrazara el discurso peak-oiler como ariete decrecionista. Todo el esquema ideológico del relato de la crisis del petróleo ya estaba ahí antes de que el redactor de la propuesta/solución reparase en que el petroleo se iba a acabar.

Heinberg fue el asesor principal de una de las principales iniciativas a través de la cual los peak-oilers y los decrecionistas se proyectaron a la opinión pública: el Citizens Committee on Oil Peak and Decline que acabó integrándose en el Postcarbon Institute del cual es ahora uno de los principales líderes y propagandistas.

El link malthusiano

El decrecionismo tiene mucho en común con el depopulacionismo de Heinberg que tanto gusta a la extrema derecha survivalista americana. Son muchos los debates entre ambos mundos, entre otras cosas porque hay mucho de malthusianismo en el discurso peak-oiler….

Post-carbon e ideología de la transición

La materialización más influyente del movimiento decrecionista en EEUU es posiblemente el Post Carbon Institute. Nacido como una consecuencia directa del discurso de ASPO, la emergencia social del discurso del cambio climático le dió una relevancia y una audiencia social inesperada.

Su estrategia ha venido dada por la formación de redes de activistas locales que bajo el lema Reduce el consumo, produce localmente creaban grupos de presión ante los gobiernos locales.

De esta estrategia surgió de forma natural, de modo especialmente claro en la versión británica de la red postcarbon la ideología de la Transición. Transición, obviamente a un mundo sin combustibles fósiles con mucho menor consumo, población y actividad económica. Transición al mundo deseado por el decrecionismo.

El decrecionismo en Europa

Orígenes ideológicos y políticos

En los años sesenta una parte de la juventud europea descubrió la izquierda radical. Tras fracasar una y otra vez a la hora de convencer a los obreros de que necesitaban un partido revolucionario y que jústamente era el de ellos y no el de los de al lado, la pregunta que se impuso era la que años antes, en la revista Socialismo o Barbarie, se habían formulado Bordieu y Castoriadis: ¿Por qué el proletariado no es ya revolucionario?

La respuesta de Castoriadis y sobre todo de Bordieu, seguida luego por su discípulo situacionista Guy Debord, será intelectualmente muy elaborada: el capitalismo habría entrado en una nueva fase donde lo determinante del orden social, incluido el control y la generación de identidades, se realizaría no en la relación directa entre capital y trabajo, en la producción, sino en el sistema mismo de reproducción de la fuerza de trabajo, el consumo, donde se concentrarían las nuevas contradicciones del sistema. Más que capitalismo, tendríamos que llamar pues al nuevo modo de producción/reproducción social, consumismo.

El discurso es pronto asumido por la izquierda extraparlamentaria alemana y holandesa: la contradicción fundamental del capitalismo ya no se da entre capital y trabajo, como describió Marx, sino entre capital y recursos naturales. El enemigo no sería ya el capitalismo sino el industrialismo y el horizonte de una revolución mundial sería sustituido por el de una catastrofe ecológica global. Ese es el marco ideológico del nacimiento de die Grünen.

Pero la sustitución de la clase obrera por la Naturaleza sobre un viejo armazón de origen marxista no puede pasar sin consecuencias, más bien retrotrae buena parte de las actitudes a las categorías de la moral protestante y a la culpa: el consumismo no será ya el complejo sistema de Bordieu, ni el opio del proletariado de Debord, sino un pecado que destruye los impecables dones recibidos. El proletariado otrora deificado, luego culpabilizado, pasará finalmente a ser estigmatizado como complice beneficiado del deicidio industrialista.

La alternativa al industrialismo y la globalización se prefigura desde el relato idílico y tecnófobo de un edén comunal agrario, antiurbano y autosuficiente, en el que el impacto y por tanto la relación entre Humanidad y Naturaleza se minimizan. La puerta al nuevo Edén será una catástrofe global que desde la crisis del 73 se asociará al consumo energético. Una catástrofe que vendrá vestida conceptualmente bajo un esquema similar al de la segunda venida cristiana o la revolución marxista: irremisible, arrasadora y provisoria. En resumen: la nueva izquierda verde europea de los ochenta tenía todos los neuroreceptores para abrazar el decrecionismo.

Francia

Buena parte del protagonismo del movimiento francés antiglobalización la llevaron grupos que hacían de la producción local su bandera en contra de la reforma de la PAC que reducía las subvenciones agrícolas a los campesinos europeos. El ejemplo más conocido es la la Confédération Paysanne de José Bové. Lo llamativo es que mientras se protestaba por el fin de las subvenciones agrícolas también se acusaba a los países europeos y a EEUU de empobrecer artificialmente a los periféricos -cosa que era cierta precisamente por mantener un sector agrario subvencionado y fronteras cerradas a los productos de la periferia que era lo que pedía Bové. La solución a la contradicción vendría bajo el discurso conocido como de soberanía alimentaria, pronto adoptado por ONGs y convertido en parte de un sustrato decrecionista más general.

Si a esto unimos el sustrato anticonsumista del discurso de la izquierda postsesentayochista, el campo estaba abonado para la aparición de un magma de grupos [1][2] decrecimientistas que pronto se verían reforzados por la sección local de ASPO[3], con sus propios grupos postcarbon [4] y hasta su propio intento de un lobby frente al Parlamento Europeo [5]

España

En España, AEREN, la sección local de ASPO, desarrolla desde 2004 un fuerte activismo, articulando una comunidad muy activa a través del sitio Crisis Energética. Uno de sus portavoces y dirigentes más relevantes y pioneros, Marcel Coderch, quien profesionalmente ha estado vinculado al grupo Mediapro, fue elegido por el Gobierno durante la primera administración del presidente Zapatero como miembro de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones.

Sin embargo, lo más llamativo en España ha sido la rápida permeación del ecologismo mayoritario por el decrecionismo. Para documentar este éxito basta hacer una búsqueda en la web de Ecologistas en Acción, ver la orientación de las campañas y jornadas de los últimos años o comprobar la coincidencia de personas entre las redes postcarbon y grupos locales de Ecologistas en Acción.

La razón de fondo está en la evolución del movimiento ecologista organizado en España. Originalmente estaba vinculado a la acción social sindical y muchos de sus dirigentes venían de grupos de la izquierda neomarxista extraparlamentaria (MC, LCR). A partir de los 90 estos grupos se descomponen más o menos estrategicamente apoyando, en el caso del MC, movimientos nacionalistas de izquierda en Asturias, Galicia, etc. cuya fusión con el ecologismo se produce en el marco del encuentro intelectual con el indigenismo latinoamericano y los movimientos antiglobalización. El resultado es un discurso antiproductivista, antiglobalizador y de defensa de lo local para el que el decrecimiento no produce un rechazo frontal (como si produciría a un marxista).

Por otro lado, la base del ecologismo español será cada vez más joven y urbana a lo largo de la última década, inspirada por valores espiritualistas new-agers y proviniente no de la militancia sindical sino de grupos de defensa animal o ecologismo urbano. Si entre las viejas direcciones figuraban además no pocos académicos de ciencias duras (físicos, químicos, etc.) entre los cuadros ascendentes no abundan las concepciones científicas del mundo.

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