Debate con el catastrofismo energético y el decrecionismo
De Indianopedia
En 2004-5 la experiencia de la Revolución naranja nos había mostrado claramente que la geopolítica de la energía era -junto con la emergencia de las redes de comunicación distribuidas- uno de los ejes del nuevo mundo[1].
En Europa sin embargo el monotema es la Guerra de Iraq[2] y los primeros debates sobre la subida de precios del petroleo aparecen ligados a ella.
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AEREN/ Crisis energética
Aparece entonces, mediados de 2005, crisisenergenica.org. En principio se trata de una comunidad conversacional que, de un modo similar a nosotros, actúa frente al exterior como una asociación: AEREN (Asociación para el estudio de los recursos energéticos). El grupo en un principio parece interesante en si mismo: el grupo dice haber surgido del debate online, resulta tremendamente activista a la hora de organizar actos públicos y a su cabeza está Marcel Coderch, dueño de una pequeña empresa de placas solares cuyo despacho está en las instalaciones de Mediapro, la empresa de contenidos y comunicación catalana dirigida por el luego famoso Sr. Roures.
Cuando estudiamos los materiales que están difundiendo en actos y debates públicos nos sorprende que a pesar de que el discurso es fundamentalmente técnico, las consecuencias son simplemente derrotistas. El mensaje implícito es: no hay alternativas a la crisis energética.
La necesidad de impulsar el cambio tecnológico
Planteamos entonces nuestra crítica: el sistema de precios y recursos energéticos es un sistema dinámico en el que la subida de costes y produce incentivos inmediatos hacia los sustitutivos (energías renovables) y su desarrollo. El factor tecnológico es la clave del cambio de modelo energético.
La respuesta de AEREN y Coderch es un verdadero comment bombing un tanto violento por su parte. La nuestra, no intervenir más hasta conocer qué tenemos realmente enfrente.
Descubriendo el decrecionismo
Así, en enero de 2006 asistimos a la gira de AEREN por el archipiélago canario. La sorpresa es mayúscula:
- la posición de AEREN es sencilla: la extraccion de petróleo en un lapso máximo de cinco a diez años no será suficiente para abastecer la demanda, las energías alternativas no podrán sustituirlo y tendremos que reducir el consumo per capita por debajo de 500W. Volveremos al consumo energético del principio de la Revolución Industrial. Lo más sorprendente: más de la mitad de la presentación está destinada a "probar" que no existen alternativas al petróleo, que no cabe hacer nada, el ocaso del petróleo lo será también de las sociedades industriales y postindustriales.
- Según AEREN todo se reduce a disminuir el consumo progresivamente para acostumbrarse a una vuelta atrás histórica de consecuencias tristísimas: todas las de la depauperación global que vendría pareja a la pura y simple ausencia total de fuentes energéticas.
El perfil del público -que por otro lado estaba completamente entregado al discurso- nos hace pensar en un primer momento en que estamos asistiendo a una mutación en el discurso catastrofista que ya habíamos criticado en el movimiento verde alemán y europeo en relación a su actitud frente al cambio climático.
Pronto descubrimos que en realidad AEREN es la sección española de ASPO y que el llamado protocolo de Uppsala que los miembros de AEREN presentan en sus actos públicos como un llamado independiente de la comunidad científica, en realidad es un producto directo de ASPO. Estamos descubriendo en realidad el decrecionismo y sus orígenes en el New Age parareligioso norteamericano.
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La almendra neomalthusiana
En marzo de 2006 convocamos una Jornada sobre crisis energética y energías alternativas e invitamos a Marcel Coderch como ponente.
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Tras publicar en vivo el debate llegan los distintos balances. De la confencia de Coderch los asistentes quedaron en shock cuando este aseguró que el único horizonte sostenible pasaba por la reducción de la población mundial:
- Si no hay para 8000 millones de personas a lo mejor sí hay para 1000 o 1500.
Coderch añadía que el principal problema de nuestros tiempos es que los políticos no se atreverían a decir tamaña verdad incómoda a la población. Algo que al parecer también le incomodaba a él. Cuando en los días siguientes publicamos nuestro balance remarcando que la salida final del decrecionismo pasaba por la despoblación sufrimos un nuevo, desagradable y abrumador comment-bombing, encabezado por el propio Coderch, quien llegó a estar enviando descalificaciones e improperios cada 15 minutos durante toda una noche.
Posteriormente Coderch sería propuesto como miembro de la CMT (Comisión del Mercado de Telecomunicaciones) y más tarde como vicepresidente una institución que jugaría un importante papel en las batallas mediáticas entre Mediapro (dirigido por el socio de Coderch, Roures) -entonces apoyado por el gobierno español- y el grupo PRISA.
Ecoperiódico
Asustados por el crecimiento del discurso decrecionista en el mundo verde español y por su creciente influencia política, decidimos poner en marcha un observatorio que publicitara los avances tecnológicos en energías renovables y sirviera de agenda pública a la blogsfera energético-medioambientalista fuera del subtexto de permanente catastrofismo que servía al discurso decrecionista. Creamos entonces el Ecoperiódico.
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Hacia un modelo de producción energética distribuida y renovable
El esfuerzo de puesta al día del Ecoperiódico nos sirvió pronto para estudiar las posibilidades reales de un nuevo horizonte: el paso a una sociedad de producción energética distribuida basada en energías renovables.
La perspectiva es un modelo de producción-distribución globalizado y basado en una topología similar a la de producción de contenidos en la blogsfera. Es decir, nuestro horizonte se definió como el paso de un mundo energético descentralizado a otro distribuido con el consiguiente empoderamiento de personas y comunidades y el necesario salto tecnológico hacia las renovables.